El que da lo que tiene, no está obligado a más
Esta ha sido siempre una de las máximas de mi madre Pura. Cuando alguno venía yo con quejas de alguien, me recordaba que el que da lo que tiene no está obligado a más. Y es cierto. ¡Cuántas veces pensamos que la persona de la que esperamos algo no ha dadola talla, para luego saber que quizás eso era todo lo que podía ofrecer debido a sus circunstancias.
A veces, nos encontramos inmersos en nosotros mismos, día tras día, con nuestras rutinas, en la vorágine de la vida que es hoy, con los asuntos de las personas que dependen de nosotros. Esos horarios imposibles, las abundantes responsabilidades y la mira corta porque no tenemos más energía ni tiempo son circunstancias que nos impiden, a veces, ver un poco más allá de nuestros límites (auto impuestos, por cierto). Cuando estamos en ese pequeño círculo, es fácil olvidar que cada uno vive en un círculo similar. Cada uno tenemos nuestras limitaciones. Así que cuando una persona no nos da lo que esperamos, ya sea tiempo, atención, cuidados, es muy fácil pensar que esa falta ha sido intencional.
¡Pero, cómo cambia el asunto cuando vemos que el que da lo que tiene no está obligado a más! Esa persona quizás nos ha tenido en mente cada día, quizás nos ha estado echando de menos también, quizás piensa que nosotros no estamos disponibles o que no tenemos el tiempo para ella.
Yo trabajo mucho en no tomarme las reacciones (o la falta de ellas) de forma personal, pero a veces no lo consigo y me siento defraudada. Ahí es cuando viene Pura, mi madre, al rescate y con un susurro subconsciente me recuerda:
El que da lo que tiene... no está obligado a más
A veces, nos encontramos inmersos en nosotros mismos, día tras día, con nuestras rutinas, en la vorágine de la vida que es hoy, con los asuntos de las personas que dependen de nosotros. Esos horarios imposibles, las abundantes responsabilidades y la mira corta porque no tenemos más energía ni tiempo son circunstancias que nos impiden, a veces, ver un poco más allá de nuestros límites (auto impuestos, por cierto). Cuando estamos en ese pequeño círculo, es fácil olvidar que cada uno vive en un círculo similar. Cada uno tenemos nuestras limitaciones. Así que cuando una persona no nos da lo que esperamos, ya sea tiempo, atención, cuidados, es muy fácil pensar que esa falta ha sido intencional.
¡Pero, cómo cambia el asunto cuando vemos que el que da lo que tiene no está obligado a más! Esa persona quizás nos ha tenido en mente cada día, quizás nos ha estado echando de menos también, quizás piensa que nosotros no estamos disponibles o que no tenemos el tiempo para ella.
Yo trabajo mucho en no tomarme las reacciones (o la falta de ellas) de forma personal, pero a veces no lo consigo y me siento defraudada. Ahí es cuando viene Pura, mi madre, al rescate y con un susurro subconsciente me recuerda:
El que da lo que tiene... no está obligado a más
Comentarios
Publicar un comentario